Guardar El olor a carne dorada con cebolla me recuerda las tardes de invierno cuando el hambre llegaba antes que la paciencia. Este plato nació en una de esas noches en que tenía pasta, carne molida y ganas de ensuciar solo una olla. Lo que comenzó como un experimento terminó siendo la cena que mis hijos piden cada semana, y la que preparo cuando necesito algo reconfortante sin complicaciones.
La primera vez que serví este platillo fue un martes lluvioso. Mis vecinos tocaron la puerta justo cuando estaba revolviendo la pasta con el queso derretido, y terminamos compartiendo la cena en la mesa de la cocina. Desde entonces, siempre preparo un poco más por si alguien aparece, porque este plato tiene esa magia de convertir una cena cualquiera en una reunión espontánea.
Ingredientes
- Carne molida de res (450 g): Busca una que tenga 80/20 de carne y grasa, porque esa grasa le da sabor profundo a toda la salsa y mantiene la carne jugosa.
- Cebolla amarilla pequeña picada finamente: La cebolla se derrite en la salsa y aporta dulzura natural, no la saltes aunque tengas prisa.
- 2 dientes de ajo picados: El ajo fresco es clave, el ajo en polvo no te dará ese aroma que llena la cocina y abre el apetito.
- 225 g de conchas de pasta medianas: Las conchas atrapan la salsa cremosa en cada bocado, pero si no tienes puedes usar coditos o cualquier pasta corta.
- 480 ml de caldo de res: Este caldo le da cuerpo y sabor a la base, usa uno de buena calidad o casero si tienes.
- 400 g de tomates triturados enlatados: Los tomates aportan acidez y textura, y se integran perfectamente con la crema sin necesidad de cocinar horas.
- 120 ml de crema para batir: La crema hace que la salsa sea sedosa y rica, pero si quieres algo más ligero puedes usar mitad leche y mitad crema.
- 120 ml de leche entera: La leche ayuda a que la salsa no quede demasiado espesa y se mezcle bien con el queso.
- 100 g de queso cheddar rallado: El cheddar se derrite fácil y le da ese sabor reconfortante que todos amamos.
- 50 g de queso parmesano rallado: El parmesano aporta un toque salado y umami que balancea la cremosidad.
- 1 cucharadita de condimento italiano: Esta mezcla de hierbas secas es un atajo delicioso que funciona siempre.
- 1/2 cucharadita de pimentón: El pimentón añade color y un toque ahumado sutil.
- 1/2 cucharadita de sal: Ajusta al final, porque el caldo y los quesos ya aportan sal.
- 1/4 cucharadita de pimienta negra: Un poco de pimienta recién molida hace toda la diferencia.
- 1/4 cucharadita de hojuelas de chile rojo (opcional): Si te gusta un toque picante, agrégalo, si no, omítelo sin problema.
- 2 cucharadas de perejil fresco picado (opcional): El perejil fresco al final le da color y frescura visual.
Instrucciones
- Dorar la carne:
- Calienta un sartén hondo o una olla de hierro a fuego medio alto y cocina la carne molida, rompiéndola con una cuchara de madera hasta que esté dorada y cocida. Si ves mucha grasa acumulada, retira el exceso con una cuchara, pero deja un poco para el sabor.
- Cocinar cebolla y ajo:
- Agrega la cebolla picada y cocina por 2 a 3 minutos hasta que se ablande y se vuelva transparente. Añade el ajo y revuelve por unos 30 segundos hasta que despierte su aroma sin que se queme.
- Agregar pasta y líquidos:
- Incorpora las conchas de pasta, el caldo de res, los tomates triturados, el condimento italiano, el pimentón, la sal y la pimienta. Revuelve bien para que la pasta quede sumergida en el líquido y todos los sabores se mezclen.
- Cocinar la pasta:
- Deja que hierva suavemente, luego baja el fuego a medio bajo, tapa y cocina por 12 a 14 minutos, revolviendo de vez en cuando para evitar que se pegue. La pasta debe quedar al dente y casi todo el líquido absorbido.
- Añadir crema y leche:
- Destapa la olla, vierte la crema y la leche, y cocina sin tapa por 2 a 3 minutos más para que la salsa espese un poco. Verás cómo todo se vuelve más cremoso y brillante.
- Incorporar los quesos:
- Retira del fuego y agrega el cheddar y el parmesano rallados, revolviendo hasta que se derritan completamente y la salsa quede suave y aterciopelada. Prueba y ajusta la sal si hace falta.
- Servir:
- Decora con perejil fresco picado y una pizca de hojuelas de chile si deseas. Sirve caliente directo de la olla y disfruta.
Guardar Una noche, mi hijo menor me dijo que este platillo sabía a felicidad. No sé si fue el queso, la pasta o simplemente el momento, pero desde entonces lo preparo cada vez que alguien en casa necesita un poco de consuelo. Es curioso cómo un plato tan sencillo puede convertirse en el favorito de todos sin esfuerzo.
Variaciones y Sustituciones
Si quieres hacerlo más ligero, usa leche evaporada en lugar de crema, o incluso yogur griego natural al final fuera del fuego. También puedes cambiar la carne de res por pavo o pollo molido, aunque el sabor será más suave. Algunas veces agrego espinacas baby o chícharos congelados en los últimos minutos de cocción para sumar vegetales sin que nadie proteste.
Cómo Almacenar y Recalentar
Guarda las sobras en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por tres días. Al recalentar, añade un chorrito de leche o caldo porque la pasta absorbe líquido al reposar. Yo lo caliento en el microondas en intervalos de un minuto, revolviendo entre cada uno, o en la estufa a fuego bajo tapado hasta que esté bien caliente.
Acompañamientos Perfectos
Este platillo es tan completo que no necesita mucho más, pero una ensalada verde simple con vinagreta balanceará la cremosidad. El pan crujiente o pan de ajo también funciona de maravilla para limpiar el plato. A veces preparo brócoli al vapor al lado y lo mezclo directamente en la pasta antes de servir.
- Ensalada verde con aderezo de limón y aceite de oliva.
- Pan francés tostado con mantequilla y ajo.
- Vegetales asados como calabacitas o zanahorias.
Guardar Este plato es de esos que preparas sin pensar demasiado y siempre sale bien. Espero que se convierta en uno de tus favoritos también, porque a veces lo mejor es lo más sencillo.